sábado, 23 de abril de 2022

 

Algunas esquinas de San Casimiro 

 

                "En América Latina,

lo maravilloso se encuentra en vuelta 

de cada esquina… “

 

Alejo Carpentier

 

Cada Pueblo o ciudad tiene esquinas sobresalientes y tradicionales. Las cuales adquieren su nombre por un célebre habitante, por un establecimiento comercial, un acontecimiento histórico o monumento natural que le identifique con los años. 

En nuestro país esta costumbre se ha enraizado tanto que, por ejemplo, la ciudad de Caracas es la única dónde las direcciones se dan por esquinas. Fue el Obispo Diego Antonio Díez Madroreño quien decide bautizar las calles y esquinas de Caracas  con nombres exclusivamente católicos no obstante en la Parroquia la Candelaria los nombres de las esquinas no se correspondían con el santoral sino con orígenes más populares. Con el tiempo toda Caracas adquirió la costumbre de mezclar tanto nombres católicos como nombres provenientes de la tradición, bien sea por sus habitantes famosos, leyendas u otros acontecimientos. Hoy, empeñados en conservar nuestra historia, estaremos hablando de esas esquinas de San Casimiro que  con el tiempo han dejado huellas y anécdotas que merecen ser contadas.

En el cruce entre las calles Miraflores y Delicias está la tradicional esquina de Miraflores. Allí estuvo por mucho tiempo la pulpería de Martín Corrales  y luego le siguieron Ramón Marrero, Ricardo Seijas, Pancho Hurtado y Alcides Valero; cuenta Zoraida, la hija menor de Don Alcides, que recuerda con mucha nostalgia cuando llevaba el almuerzo a su padre en una vianda hasta la bodega. Más recientemente estuvieron en esa esquina El popular Canilla, allí se formó una peña de asiduos visitantes y conversadores conformada por Antonio Pacheco, los hermanos Marín y “Pescuezo” Torrealba, entre otros. Luego estuvo  un profesor que apodaban el poeta y en épocas más recientes el no menos popular  Alí “Maquinita” Castro.

Esquina de Miraflores


La esquina donde hoy está el Banco de Venezuela fue Por mucho tiempo la del Placer del Bachaco. La recordamos como el Bar de René Alvis, pero mucho antes existió una historia bastante larga de ese icónico lugar sancasimireño. Nos indica Lucas Guillermo Castillo Lara que allí se encontraba un corredor extenso donde se encontraban los negocios de Pascual Mileo, que más tarde fue de uno de los Visconti y al lado el de Don Antonio Torrealba que, por supuesto, era el sitio de tertulias literarias, recitales poéticos y hasta mesa de redacción del periódico sancasimireño “La Voz de Aragua”. El otro extremo del corredor era más comercial y pueblerino inicialmente estuvo Marcelino Armas y luego el botiquín de Luis Colmenares a quien, debido a su origen andino, todos lo llamaban “El Gocho”. Cabe destacar que allí fue el primer establecimiento de nuestro pueblo que vendía cerveza fría, conservadas en hielo que, a su vez, era protegido en conchas de café para evitar que se descongelara.

Esquina de El Bachaco


Esquina de El Bachaco (Izq) La Perseverancia (Derecha)

 Justo al frente de esta esquina, con la calle del Mercado (Hoy García de Sena) en medio estaba, y aún está, La esquina de La Perseverancia. Desde allí se ha visto el transcurrir del Pueblo desde tiempos muy antiguos. Don Rafael Vargas la fundó en 1912 y estuvo allí hasta su muerte acompañado de Lola Hidalgo, Misia Rosalía y su fallecido hijo Rafael Humberto. Más reciente la recordamos con el señor Ernesto Vargas y su esposa Amandita y últimamente el popular Demoledor con su ferretería. Pero antes de Don Rafael Vargas estuvo allí un establecimiento comercial denominado “Las dos velitas” y luego otro conocido como “La Llanera” de Santiago Melchor Álvarez.

Iniciando la calle Bolívar está la parroquial, otra tradicional esquina sancasimireña que también ha sido testigo de los dos siglos de historia del pueblo. En sus primeros años  estuvo por allí un cementerio y más adelante una casa que pasó por diferentes dueños; la pensión de Mariano Carrera, la tienda de Don Lope Medina, una farmacia llamada Santa Cruz y un botiquín propiedad de Narciso Crespo que dio paso, tiempo después, a la casa parroquial en época de los padres claretianos. Allí estuvo un muro y una acera alta donde los jóvenes de finales de los sesenta y los setenta del siglo veinte se reunían a cambiar el mundo en inagotables tertulias hasta altas horas de la noche. Dos asiduos contertulios de aquella época rememoraron sus anécdotas en nuestra página de Facebook.  Carlos Ramón Álvarez El popular “Buche de perico” nos afirmó que, justamente, recuerda las tertulias en las noches y que luego fue demolida para hacer una especie de rampa. Y José Domingo Hernández recuerda que Rafailo Pérez, otro travieso personaje sancasimireño, les mandaba a las personas que preguntaban alguna dirección con la intención de hacerles pasar un mal rato.

La Esquina de La Parroquial con su tradicional acera alta


El nombre de la calle Sucre es relativamente reciente. Primeramente  se llamó Calle Barrialito. Así era denominada toda esa zona que va desde la calle Bolívar hasta la Sucre y que hoy comprende las calles Mario Briceño Iragorry y Luis Roberto Casado. Probablemente se deba ese nombre a la gran cantidad de riachuelos y manantiales u ojos de agua que predominaban en esa zona desprovista de casas por aquellos tiempos. La esquina más popular de la Calle Sucre  era la conocida como esquina del Almendrón. Justo donde hoy converge la calle en mención con la Monseñor Arias Blanco. Allí, donde hoy está el Francisco Iznardy estuvo, entre otras casas, la vivienda de Don Gil Fonseca quien era músico y compositor, maestro de capilla y además  juez del entonces Distrito San Casimiro. En esa esquina vivían: Don Marcos Gutiérrez fiel devoto de la Dolorosa, devoción que le transmitió a sus descendientes. También estaba la casa de los Marrero  y Al otro extremo la casa de los Luque.

Nos refiere Carlos Buche de perico Álvarez a través de nuestra página de Facebook:  que la esquina del almendrón “es la misma de Rafael Gutiérrez el creador del famoso  tuqui-tuqui y recuerda que allí, al salir de la escuela,  se efectuaban las citas para saldar cuentas a puño limpio, hasta que llegaba él policía escolar Pedro Boullón a imponer su ley”. De igual manera nos expresa que Muchas carreras de bicicletas terminaban allí y entré los primeros siempre eran, Falo, Tribilin y Medardo Verá  junto a Panchote. Después fue la era de Hernán Calles.

Esquina de El Almendrón

Esquina de El Almendrón

Justo al finalizar la calle Barrialito o Sucre, donde se cruza con la Vesubio, está la emblemática esquina de Vicentico. Allí lucha contra el tiempo la vieja casa que fue anteriormente el restaurant de Vicente Pérez,  en aquel criollo negocio estaba Delia Medina de cocinera. La mejor carne mechada que ha existido la preparaba Delia en ese restaurante. Vicentico fue uno de los primeros choferes del pueblo y hablar con él era reírse bastante de todas sus anécdotas por esos incipientes caminos. Allí también tuvo don Vicente, como mascota, a su famoso pavo enamorado que marcó época en el pueblo y generó un refrán que aún es usado por los más mayores: "más enamorado que el pavo de Vicentico". Más recientemente, la esquina en cuestión, ha adquirido un nombre distinto por otros usos y costumbres que nada tienen que ver con nuestra idiosincrasia, historia y tradición.

Vicentico Pérez


Comenzando la calle Monagas estaba la esquina de la botica, debido a una farmacia de ancestral tradición que nos remonta al tiempo en que se llamaba Botica San Casimiro y era regentada por su fundador el doctor Vicente De Milita. Luego pasó a ser propiedad de Don Guillermo Schwartz quien la atendía junto a su hijo Pablo, pasando después a ser la Botica Sor Teresita de Don Augusto Vilera.

Nos relata Lucas Guillermo Castillo Lara que siempre había concurrencia y fue lugar de interminables. Como estaba en alto era el sitio privilegiado para observar los pocos acontecimientos del San Casimiro sereno y taciturno de aquella época. Desde sus escalinatas se divisaba la calle de la entrada, al frente la prefectura, el bachaco, una esquina de la plaza y La Perseverancia. Por ende se tenía una visión de primera mano de quién llegaba al pueblo, algún litigio que ameritara de la intervención del orden público, algo fuera de los común en el botiquín y quien hizo alguna compra en la famosa tienda sancasimireña. Nuestro asiduo oyente Gustavo Navarro nos relató que un día fue víctima de una broma del señor Pepe Oliveros que lo mandó a comprar agujas para coser calderos en dicha botica, recibiendo la reprimenda del señor Vilera y la invitación a que el bromista fuese en persona buscar el mandado. El muy inocente Gustavo refiere que luego del incidente pasaba corriendo frente a la farmacia con temor a que el dueño le aplicara otro regaño.

Esquina de La Botica


En Curucuti se encuentra la esquína de Wica. Anteriormente, cuando Curucutí estaba poblado por un puñado de viviendas, el sitio era una especie de pequeña laguna de dónde manaba agua y, según contaba Don Lorenzo Osorio, era utilizada para bañar los cochinos que los primeros habitantes del Barrio tenían para el consumo de sus familias. Precisamente eso impidió que Don Lorenzo construyera en el lugar y se decidió por hacer su vivienda justo al frente. Relata Margot Torrealba que allí se encontraba una pila pública de agua de donde se abastecían los vecinos.Regresando a la actual esquina de Wica, allí tuvo Don Pedro Reina su bodega, la cual pasó a manos de Chicho Tarache y otra vez a las manos de Pedro Reina. Por último montó su negocio el trágicamente fallecido Luis Manuel Pérez Reina, mejor conocido como Wica. De allí el nombre que persiste hasta ahora. 


Esquina de Wica

             

Por último mencionaremos la popular esquina de “Alambrito”. La amiga Candelaria Yepez, habitante de toda la vida de la zona, nos indica que En esa renombrada esquina estuvo desde siempre Don Evencio Hernández con su tradicional botiquín y bodega. Está ubicada justo entre la calle Ricaurte, ancestralmente conocida como El Carretero, y el inicio de la vereda dos de Curucutí.

A través de nuestra página de Facebook el conocido Marco Muñoz Rengifo nos recuerda que Don Evencio vendía Maní en concha durante muchos años y que justo al frente existió una pequeña carnicería de José Hinojosa donde expendían chicharrón, manteca y carne de cochino.

Otro asiduo seguidor de nuestra página el señor Joel Amador, vecino del Carretero, nos cuenta que luego de don Evencio estuvo su hijo el fallecido Simón Hernández hasta que tomó las riendas del negocio el profesor Héctor Hernández, popularmente conocido como Alambrito a lo que se debe el nombre actual de la esquina. Sitio de reunión habitual de muchos sancasimireños cada fin de semana.



Juan CarlosTorrealba

 

 

 

 

sábado, 26 de febrero de 2022

 

CARNAVALES TURISTICOS DE SAN CASIMIRO

 

Una de las manifestaciones culturales de las cuales debemos sentirnos orgullosos los Sancasimireños son los carnavales turísticos. Esta festividad es una muestra de que cuando un pueblo se organiza en pro de un objetivo común obtiene buenos resultados.

Durante los años cincuenta del siglo veinte, los carnavales de San Casimiro tenían una connotación signada por los juegos con agua, talco y otras sustancias perjudiciales a la salud. Durante aquella época sobresaltó la señorita Delia Requena como una de las primeras soberanas del carnaval. Durante los años posteriores la historia transcurrió más o menos similar hasta el año 1967 cuando ,por iniciativa del joven Evelio Pérez, se forma una junta organizadora de los primeros carnavales juveniles integrada entre otras personas por los también jóvenes Olinto Rodríguez, Hernán Esaa y Adolfo Castro, hijo. Aquel año fue coronada como soberana de los Carnavales la joven Carmelina Pérez. Fue tanto el éxito de las festividades que se repitió al año siguiente con más euforia y más éxito, siendo coronada la hermosa Reina Acevedo.

Coronación de Reina Acevedo

El año 1969 viene a ser crucial e importante en esta historia, ya que marcan la primera edición de nuestros  Carnavales Turísticos de San Casimiro. Inspirados en la experiencia de los carnavales de Carúpano, dada a conocer en el pueblo por el doctor Pedro José Hernández Quijada quien exhibió a los entusiastas sancasimireños una película con las hermosas y vistosas festividades carnestolendas de aquella ciudad del oriente del país.

            Se nombró una junta organizadora de las festividades y el tradicional paseo de la bandera ya no pasó a hacerse solo por las Fiestas patronales sino que se le agregó el inicio de nuestros Carnavales turísticos.

            Toda la población en perfecta unidad se motivó y organizó para tal fin. Dentro de las distintas barriadas se escogían reinas, se hacían comparsa y carrozas. Sin lugar a dudas los más afamados eran los de Barrancón y Campoelias. Dos Quebradas, Los Pocitos y Curucuti se destacaban en las comparsas y todas Las comunidades se organizaban desde mucho antes Para adornar sus calles y fachadas. 

            Regresando al 1969, ese año debutó la Banda seca del pueblo bajo la dirección de José Domingo Ruiz y con la joven y hermosa Lucha Gómez como la encargada de hacer malabares con la batuta. El recordado Pepe, el español, construyó una muñeca gigante que fue la atracción de todos los carnavales desde entonces y a la joven Luisa Ruiz le correspondió ser coronada Reina de la primeros Carnavales Turísticos de nuestra historia. Otros disfraces que fueron legendarios en el tiempo podemos mencionar a Alexis Perol Requena como cavernícola o guerrillero y José Cheo Ruiz como el popular Pañero.

                                                              Reyes Jiménez

            Con la entrada de la década de 1970. Nuestros carnavales fueron adquiriendo fama nacional además de  catalogados como los mejores del centro del país. Durante el reinado de Olivia Arguinzones  se presentan por primera vez los legendarios tambores de Curiepe y luego en posteriores celebraciones aparecen por primera vez los stell band con su música caribeña. Luego de los desfiles, donde las reinas, carrozas y bandas recorrían las calles de la población, el Centro Eleazar Casado y la calle Mario Briceño Iragorry eran  escenario de la presentación de las mejores orquestas. Por acá pasaron Billos Caracas Boys,  Los Melódicos, Tabaco y sus metales, La Dimensión Latina y La quinta galaxia, entre otros. Tal fue el impacto que la calle antes mencionada pasó a llamarse popularmente hasta la actualidad como La calle del carnaval.

Luisa Ruiz

Luisa Hernández

            Las mujeres más bellas de San Casimiro han sido reinas durante los 53 años de carnavales sancasimireños. Entre ellas podemos mencionar a Olivia Arguinzones, Aura Longo, Anita Arguinzones, La Niña Rodríguez, La negra León, La niña Betancourt, Fanny Marrero, América Guillen, Netzy Requena, Fabiola Gómez, Erisma Piñango, Nadia Cordero, Mary Gaby Aquino, Katiuska Pineda y Ramito Betancourt, entre otras.

Ramito Betancourt

Netzy Requena

Mary Gaby Aquino

     Hoy nuestros carnavales merecen ser rescatados como un hecho cultural y tradicional, como ejemplo de San Casimiro empeñado en trascender en la historia como el pueblo que, según nuestro cronista Don Eleazar casado,  "se lo debe todo a sí mismo".






 

domingo, 29 de agosto de 2021

 

El beisbol en San Casimiro

Equipo de Beisbol de San Casimiro


En su libro sobre San Casimiro, el poeta y cronista don Eleazar Casado, relata los inicios del beisbol en nuestro pueblo. Nos cuenta que a diario los primeros clubs de beisbol practicaban en los terrenos de la plaza y nos dice que existían dos novenas: los azules por un lado y los rojos por el otro.

            Continúa relatando don Eleazar que se daban cita todos los domingos en el terreno baldío que hacía las veces de estadio, según nos dice, situado frente a la capilla del cementerio. Es decir muy cerca o tal vez en el mismo sitio donde hoy  está el actual campo Juan María Jaspe.

Entre los pioneros del beisbol en San Casimiro y jugadores más destacados de la época, estaban: José Manuel Echezuría, Manuel Felipe Ledezma, Antonio Mele, los hermanos José Antonio y Carlos Torrealba; Luis Roberto y Eleazar Casado, Marcelino Armas y Carlos D´Milita, entre otros.

Más adelante, en un capítulo de su libro, don Eleazar nos señala una nueva generación de jugadores de beisbol. Quienes ya no practicaban en la plaza como los pioneros, tampoco en las cercanías del cementerio sino en la Vega El Coco, a orillas del río Zuata. Donde luego estuvo la granja de los Capote.

Asunción Requena

Juan María Jaspe


Entre los jóvenes que sirvieron de generación de relevo a los pioneros del primer deporte nacional estuvieron: Asunción Requena y Perucho Vargas, Ernesto Echezuría y Miguel Eduardo Torrealba quien, según don Eleazar, se distinguía por grandes atrapadas y Miguelito Arguinzónes se lucía entre los fildeadores. Otro que ya comenzaba a lucir entre esos peloteros era Juan María Jaspe.

Para la década de 1940, un periódico de breve circulación en nuestro pueblo, llamado Guiripa, reseña la existencia de un equipo de beisbol llamado Obreros B.B.C el cual era encabezado por Andrés Avelino Martínez.

Ya en épocas más recientes descollaron entre otros: el zurdo Ortega, Luis Carballo, Alfredo Gerdel, Andresito Carballo, Chicho Hurtado, Lorenzo Bello, Javier García, Juan Carlos “Pelo e´ Burra”  Jaspe y Alí Castro el popular “Maquinita”.

Luis Carballo

Fotos: Tomadas del Facebook de José Domingo Hernández 


sábado, 31 de julio de 2021

 

DON RAFAEL ACEVEDO

Don Rafael ejecutando el arpa
 

Es uno de nuestros inmortales patrimonios artísticos y culturales. Hijo de Encarnación Acevedo y Natalio Rodríguez. Nació el 29 de marzo de 1914 en una hacienda cafetera llamada Las tres Marías; ubicada, según relata nuestro cronista Salvador Rodríguez, entre Chimborazo y El Negro.


            Nos sigue relatando el cronista que, En 1924, cuando apenas contaba los diez años, mueren sus padres y que luego de la muerte de sus progenitores no queda sólo, pues Viene a vivir a la calle Monagas de San Casimiro con sus padrinos Miguel Villalba y doña Celsa Tovar de Villalba.

 

Fue con Don Miguel que aprende las primeras letras y el oficio que marcaría su vida como artesano, ejecutante y constructor de instrumentos musicales. Específicamente la elaboración de arpas, aprendiendo su ejecución gracias a Don Miguel Zamora y observando a los hermanos Macario y Gonzalo López.


Don Rafael a caballo

 

A medida que su fama como ejecutante del arpa y carpintero iba creciendo también ascendía su popularidad como excelente jinete y coleador.  Además de tener el don de ensalmar a quienes necesitaran de sus rezos y servicios. Nos refiere Salvador Rodríguez que “cosiendo un retazo de telita limpia que punteaba con una aguja e hilo recitando una oración secreta” 

 


Al lado de doña   María Lourdes Hernández, este ilustre sancasimireño, comenzó la dinastía de los Acevedo que ha dado frutos tales como:

 Cándido, Cantante de joropo central y carpintero;

Oswaldo arpista de joropo central,

Fileno cantante de joropo central y llanero así como excelente bailador.

Seguimos con Rafael Jesús “Chucho” Acevedo arpista de trayectoria y fama nacional,

así como Ali bajista y coleador...

Josefina “la negra”, cantante y Cuatrista.

 

 Esta estirpe continúa con los nietos:

 Joseito carpintero y coleador. 

Yosmar, Edgar, Fredy y Alexander coleadores.

Douglas, maraquero,

Marilyn bajista y Yulmary cantante;

además de Mirla y Desiree ejecutantes de las maracas.

Y por si fuera poco el reconocido docente y arpista Chelo Acevedo.

Esta afamada dinastía de músicos, artesanos y coleadores ya va por la tercera generación pues el pequeño Santiago ya ejecuta las maracas y se está iniciando en el instrumento mayor de nuestra música criolla.

Este ilustre coterráneo se hizo merecedor durante toda su vida de los reconocimientos de instituciones públicas y privadas, tanto dentro como fuera de su municipio San Casimiro y uno de los salones de nuestra Casa de la Cultura lleva su nombre.

 

 Don Rafael Acevedo Murió el 28 de agosto de 1987, Satisfecho de haber sido el árbol que dio fruto a una estirpe que ha puesto en alto el gentilicio sancasimireño.

 

Fileno Acevedo (Q.E.P.D)en el cuatro y Jesús "Chucho" Acevedo en el arpa

Prof. Eddy Hernández (Chelo Acevedo)



Santiago y Oriana   (bisnietos de Don Rafael Acevedo)




fotos tomadas del Facebook de José Domingo Hernández y de Chelo Avevedo 

 


 

 

viernes, 23 de julio de 2021

 

LA CALLE DE LA CHANCLETA


FINAL DE LA CALLE MONAGAS

Va desde la Miranda a la Placita y ha sido testigo de idas y venidas, de marchas y contramarchas. Es el camino habitual de los difuntos hasta el cementerio y es, hoy en día, una de las calles cuyas casas, mayoritariamente, conservan la arquitectura de nuestro viejo pueblo.

            No siempre la calle Monagas llevó tan patriótico nombre pues anteriormente, como a todas las calles y esquinas de pueblo, le pasaron sucesivamente nombres populares o asignados debido a alguno de sus habitantes celebres.

Es así como la encontramos en la historia llamándose “calle Las Flores” quizás por sus jardines floridos o por la abundancia de hermosas señoritas que adornaban las coloniales ventanas.

 Luego tuvo un nombre menos sublime y más humorístico pues pasó a tener el rimbombante calificativo de “calle de La Chancleta” debido a que, según cuenta Don Eleazar Casado,   vivía por esos lados una anciana llamada Marcelina que usaba sus gastadas alpargatas como chancletas

            Más tarde se le conoció popularmente como la “calle de la botica” debido una farmacia de una ancestral tradición que nos remonta al tiempo en que se llamaba Botica San Casimiro y era regentada por su fundador el doctor Vicente De Milita. , la misma pasó a ser propiedad de Don Guillermo Schwartz quien la atendía junto a su hijo Pablo. Pasando después a ser la Botica Sor Teresita de Don Augusto Vilera. Nos relata Lucas Guillermo Castillo Lara que esa botica siempre fue lugar de tertulias y de información de los aconteceres del pueblo y las noticias que llegaban de otros lugares.  . Además de la botica San Casimiro el doctor D`Milita era dueño de una gallera ubicada en la misma calle.          

                   Más adelante está el Colegio “La Cocuiza” una de las casas antiguas más hermosas de nuestro pueblo. Pero no siempre fue colegio, es más, ese destino es relativamente reciente. Por muchos años fue la Escuela de Artes y Oficios Pedro Rafael Buznego Martínez. Anteriormente tenía una fuente en el patio central con un león de bronce que en otras épocas escupía agua. En aquella vieja casona se tejía y aún corren de boca en boca las leyendas de los fantasmas que la habitan: se habla de una hermosa catira que se pasea por los viejos salones, otros dicen que se escuchan llantos de niños en las noches y que varias veces en la antigua escuela de artes se escuchaba como caían estrepitosamente las vitrinas y utensilios de cocina y al acudir a observar qué sucedía se encontraban con que todo estaba perfecta e impecablemente tal como lo habían ordenado.

Se afirma que todo se debe a que esta casa fue sede de una maternidad y allí murieron niños recién nacidos y una que otra mujer pariendo cuyos espíritus vagan por la añeja casona. Allí ejercieron de médicos eminentes galenos como los doctores Vaamonde, Merchán, Mele, Arcella, Visconti, Bárbara de la Torre y Nieves a quien se le debe la instalación de dicho centro materno.


PUBLICIDAD DE LA BOTICA SAN CASIMIRO

            Por los lados de la calle Monagas también estuvo la famosa y recordada Planta de Salazar, justo donde hoy está el estacionamiento de la funeraria. Fue este emprendedor empresario el que trajo la luz eléctrica al pueblo antes de la llegada de CADAFE. Por allá por 1928, el incansable Salazar, montó su planta eléctrica cuyas calderas eran alimentadas con leña. En las viejas ruinas de la famosa planta el profesor Alirio Nieves y su hermano Antonio dejaban volar la imaginación convirtiendo las chimeneas de metal en aviones de guerra que pasaban horas enteras pilotando y de cuyo interior salían todos llenos del hollín acumulado durante años.  Este empresario también fue el precursor de primer cine de nuestro pueblo donde se exhibían películas mudas para el asombro y la diversión de la concurrencia.

            También estuvo la oficina comercial de la CANTV cuando las encargadas eran la señora Rosa de Castro y Graciela Requena como operadora. Estuvo ubicado el Grupo Escolar Francisco Iznardy en la casa de la familia Castro Morales. El banco Agrícola y Pecuario, el registro Subalterno y el Juzgado del Distrito. También se ubicaron en dicha calle por mucho tiempo.

            Familias de gran historia y arraigo en la comunidad como los Vilera, Castrillo, D´Milita, Villalba, Tovar, Pereida, Aular, Castro, Páez, Nieves, Pacheco y Fuentes, entre otras, han pasado por la calle Monagas que en lejanos tiempos fue llamada la calle de la chancleta y la calle de las flores.    

miércoles, 21 de julio de 2021

 

¡Llegaron los Hermanos Belisario!

 

              Ese grito de júbilo se escuchaba en todo el pueblo pues era signo de la alegría por el regreso de los coterráneos que habían hecho fama en Maracay y Caracas, se habían convertido en prestigiosos músicos y pioneros de las orquestas bailables de Venezuela. La presencia de los Belisario era sinónimo de que el baile de gala en ocasión de las fiestas patronales iba a estar muy bueno.

            Los bailes de gala, así llamado al festejo principal, eran el acontecimiento del 4 de marzo, allí acudía lo más granado de la sociedad sancasimireña.  Se realizaban en el famoso y recordado Gran Hotel, el centenario edificio que hoy ocupa la Alcaldía del municipio San Casimiro.

Los Hermanos Belisario eran: Pedro (percusionista), Arnaldo (bajista), Pancho (trombonista) y Rafael (trompetista); siempre se rodearon de excelentes músicos y cantantes entre ellos recordamos a Francisco Villasana y Pedro Paiva quienes participaron en los tiempos iníciales de la orquesta.

 Para el año 1945 se establecen en Caracas e incorporan otras voces como las del dominicano Juan Polanco, Enrique Villasana, el popular Goajiro González y la voz del negro Víctor Piñero con la cual se consagra mucho más la orquesta con las presentaciones diarias a través de Radio Tropical, emisora donde la orquesta tenía su propio espacio todos los días a las 8:30 de la noche.

Ya para 1949 esta orquesta se encontraba entre las más solicitadas de Caracas, y fue reclutada por Herman Díaz, productor de la RCA Víctor para América Latina, con el fin de realizar sus primeras grabaciones Las guarachas Río, La YaguaMercedes y Déjame Miguel, quedarían como testimonio de la voz fresca y lozana de Piñero.

La Orquesta de Los Hermanos Belisario se mantuvo firme como una de las mejores orquestas de baile en Caracas hasta que por conflictos internos entre los hermanos la misma se disuelve comenzando la década del 50, y cada uno decide conformar su propia banda, es así como surgen: “Pancho Belisario y su orquesta”, “Arnaldo Belisario y su orquesta”, “Pedro J. Belisario y su orquesta”, mientras que Rafael se retira definitivamente de la música.

De todos los hermanos quien tuvo más suerte y pudo mantenerse activo unos cuantos años más con su orquesta fue precisamente PEDRO J. BELISARIO, quien se hizo acompañar de la voz del guarachero Víctor Piñero hasta el año 1957, periodo en el cual Piñero se vincula con la orquesta del colombiano Pacho Galán

Lo cierto es que la orquesta de Pedro J, Belisario se disuelve en 1961, hasta que en el año 1966 sale nuevamente al ruedo, buscan nuevamente la voz del cantante que más satisfacciones les brindó, el guarachero Víctor Piñero y al tiempo que incorporan también a una cantante que venía de un rotundo éxito con la Sonora Caracas Rogelia Medina la popular “Canelita”, con ambos cantantes graban un álbum que hoy en día se ha convertido en una joya musical, “Bésame Negro” se tituló aquel long play que fue el último que grabó el maestro Pedro J. Belisario.