sábado, 10 de diciembre de 2016

Tiempo de elecciones.


            En tiempo de elecciones San Casimiro se transforma. Las familias se dividen entre los distintos bandos, los cónyuges se dejan de hablar y siempre surgen anécdotas que permanecen en la memoria popular. Rafailo Pérez es muy recordado por sus ocurrencias y nadie era más indicado que él para hacer uso de la tradicional demagogia de los políticos. Cierto día se encontraba en Las Ollas de Caramacate haciendo campaña electoral para su partido el Socialcristiano COPEI, no le quedaban más mentiras en el repertorio y, como tabla de salvación, se le ocurrió prometer a los inocentes campesinos de aquella época la dotación de machetes y escardillas eléctricas si votaban por las dos tarjetas verdes.



            Caso pintoresco, pero también lleno de dignidad fue el de Tiuna Capote, enviado por el naciente Movimiento al Socialismo a defenderle sus votos en la mesa electoral de Monte Oscuro. Luego de pasar todo el día en el proceso y tener que presenciar un escrutinio donde todos los votos eran para Acción Democrática y COPEI, Tiuna hizo repetir el conteo por cinco veces hasta que su voto apareció escondido entre otras papeletas pues afirmaba que él no se podía presentar en San Casimiro con un acta donde su voto, el único para el MAS en la mesa, no estuviese reflejado. En esas mismas elecciones(Según me contó el indio Bastidas) los masistas ante la imposibilidad de cubrir todas las mesas con su pequeña militancia pidieron testigos “prestados” a Acción Democrática para tal fin y el adeco encargado de ir a representar al MAS en Cambural de Cataure fue el popular “Caballito” de La Bandera. Concluido el proceso al presentarse en el partido blanco con el acta, los adecos interrogaron a Caballito sobre la procedencia de un voto extraño en la misma:

_ ¿Qué voto naranja es este, Caballito? En Cambural hay puro adeco y copeyano._ Pregunto Noel Rondón.
_ Bueno Noel, yo cojo línea; a mí me mandaron a representar al MAS y yo voté por el MAS._ Respondió Caballito
           





              Para recordar una equivocación muy costosa, presenciada por quien escribe, la de José “Chiquito” Tovar que en un cierre de campaña de COPEI invitó a la militancia reunida en la calle Sucre a que el domingo próximo sellaran las dos tarjetas blancas (olvidando que las de su partido eran verdes) y lo triste para “Chiquitico” es que aquel domingo el electorado le hizo caso y Jaime Lusinchi arrasó en las elecciones.

            Otra anécdota referida por mi mamá es la sucedida con el recordado Nino Zamora que durante el proceso electoral de 1968 estaba ejerciendo las funciones de “Galope” que no es más que caletear a los votantes hasta su centro de votación y hacerlos votar por el partido que les hace el transporte. Estaba fresca la división de Acción Democrática y muchos adecos sancasimireños, Zamora entre ellos, se habían ido a las filas del MEP siguiendo al maestro Prieto. Llegó Nino con un hombre lisiado de ambas piernas, lo bajó cargado de su camioneta y en brazos lo llevó hasta el Grupo Escolar Francisco Iznardy, el hombre sudaba con su votante acuestas, lo condujo hasta la mesa repitiéndole en voz baja que tenía que introducir en la urna las tarjetas del MEP, luego de los tramites frente a los miembros y testigos, Nino lo cargó hasta detrás de la cortina y cuál no sería su sorpresa cuando el invalido insertó en la caja  las dos tarjetas blancas de Acción Democrática. Nino Zamora al ver lo ocurrido entró en cólera y salió del recinto dejando al lisiado sentado en un pupitre_ ¡Ahí te vas a quedar, maldito mocho! _ Gritó_ ¡Que te lleven los adecos porque yo no te llevo!_  El proceso tuvo que ser suspendido hasta que alguien llevó al “mocho traidor” para su casa.



            Triste experiencia la que vivió Benito Bravo que, durante las elecciones de 1995, se acostó muy contento por el seguro triunfo del Musiú Francisco como alcalde y se despertó con la música de “Mañana vas a llorar” que brotaba con fuerza de los altavoces de Rafael María Longo que, a la cabeza de una caravana madrugadora, celebraba la victoria por escaso margen del Negro Luis Rodríguez. Y otra experiencia un poco comprometedora la sufrida por el recordado Gordo Sosa que, como dirigente del partido de la campana, visitó a Valle Morín acompañado por Carmen Domitila Jiménez y otras personas. Cuando el Gordo subió a la tarima ésta se cimbró ante el peso del afable hombre que al dirigirse a la concurrencia no se le ocurrió mayor barbaridad que expresar lo siguiente:

-          Gente de Valle Morín. ¡Estamos pasando hambre!

La incongruencia de aquellas palabras con la inmensa humanidad del hombre causó que la poca cantidad de gente reunida en el mitin abucheara al orador y  el discurso terminara abruptamente bajo una lluvia de piedras.

            En definitiva durante las elecciones San Casimiro se viste de muchas cosas, pero sobre todo de esperanza en que los distintos candidatos cumplan las promesas hechas al electorado.










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