domingo, 22 de febrero de 2015


Augusto Osorio


Augusto Osorio era un personaje de baja estatura y bastante anciano cuando lo conocimos. Recuerdo que de niños le preguntábamos señalándole cualquier aviso en la pared: ¿Augusto, qué dice ahí? Y el pequeño hombre respondía, como si en realidad estuviese leyendo, con una proclama que comenzaba:
“El General en Jefe Eleazar López Contreras, presidente constitucional de Venezuela…”
 Augusto fue por mucho tiempo empleado de Don Rafael Vargas en La Perseverancia y, por supuesto, artífice de muchas anécdotas divertidas.
            Cuentan que Don Rafael lo llamaba para que le hiciera algún mandado y era necesario llamarlo varias veces porque el joven Augusto se daba todo el postín del mundo. Cansado de tanta demora el comerciante lo reprendió con severidad:

-         Mire, Augusto. Cuando yo lo llame suelta lo que está haciendo y viene rápido.

Se acercaba el tiempo de navidad y a Don Rafael le había llegado un encargo de telas de varios colores, cintas, varias imágenes del pesebre y unas cuantas garrafas de vino. Por supuesto que el encargado de arreglar todo en le deposito era el joven Augusto. Nuestro personaje ya había acomodado las telas, los pesebres, las cintas y estaba comenzando a colocar las garrafas de vino en su sitio cuando don Rafael le pegó un grito desde la tienda. Simultáneamente con el grito se escucho el ruido de una de las garrafas de vino quebrarse contra el suelo. Cuando el bravo comerciante fue a reprenderlo, Augusto se defendió:

-         Usté me dijo que cuando me llamara soltara lo que estuviera haciendo y eso fue lo que hice.

Mi primo Chicho Marrero es el hijo de mi tío “Mon” Marrero y de Josefina Vargas, a su vez hija de Don Rafael Vargas y Misia Rosalía. El día que nació Chicho, Misia Rosalía estaba muy contenta con el advenimiento del nieto, estaba que no cabía de la emoción. Subió desde la casa a La Perseverancia y le dijo a Augusto que fuera hasta  las casas de sus amistades a comunicarle la noticia
 – Dígale a toda la gente que Josefina tuvo varón y que estaríamos honrados de que lo vinieran a conocer- Le dijo la señora.

      Augusto salió rápido a cumplir la orden e interpretándola al pie de la letra no hubo casa que no visitara: recorrió durante la mañana toda la calle Miranda desde el Peaje hasta El Bachaco, la Bolívar hasta el sitio de los anones, Barrialito y unas cuantas casas esparcidas por los cerros de Chupadero y Barrancón; y como estaba cerca se llegó hasta la Tejería, bajó por la Calle del Ganado y subió por la de la Chancleta para luego tomar en su recorrido, cuando ya era mediodía, las calles del Mercado, El Carmen, las Dos Quebradas y se llegó hasta los únicos dos ranchos que habían en Pueblo Nuevo. De regreso se metió por un camino y llegó al cerro de Curucutí, bajó por El Carretero para terminar en la casa de los Manzo frente al la plaza Bolívar justo cuando el reloj de la iglesia estaba dando las cinco y media de la tarde.   
Cuando llegó a casa de sus patrones ya habían cerrado el negocio. Se presentó ante Misia Rosalía, con sus pequeños pies hinchados después de semejante maratón 
¡Pero, Augusto! – Dijo la doña - ¿Dónde te habías metido?

-         Bueno, misia – Respondió Augusto - Haciendo el mandao. Le avisé a todo el mundo, ná más me faltaron dos ranchitos que hay en la Cueva del sapo porque no salió nadie.





 LA PERSEVERANCIA






domingo, 17 de agosto de 2014


GÓMEZ, EL COMPADRE Y EL JEFE CIVIL


            El Benemérito general Juan Vicente Gómez por su forma de ser y por el bojote de años que duró en el poder es uno de los presidentes de Venezuela con más anécdotas en su record.

Dicen que leía el periódico al revés porque la “autoridad” podía leer como le diera la gana y se cuenta que una vez mandó a un compadre suyo que era analfabeta  como secretario de la jefatura civil de Turmero. Cuando el ingenuo jefe civil se dio cuenta que el flamante secretario no sabía la “o“ por lo redondo se fue hasta Maracay,  pidió una audiencia con el general y le dijo:

_ Mi general, con todo respeto, el secretario que usted me mandó no sabe leer y escribir.

El Benemérito lo vio de arriba abajo y le preguntó enseguida:

_ ¿Usted si sabe?

_ Por supuesto, mi general._ respondió el funcionario.

_ Umjú. Entonces la solución es muy fácil. A partir de ahora él es el jefe civil y usted será el secretario.






sábado, 5 de julio de 2014

EL ENCAPUCHAO




 

 

            La noticia se regó como pólvora por todo el pueblo. ¡Tengan cuidado que anda un hombre encapuchado que alumbra a las mujeres con una linterna por las ventanas! _ Decía un hombre indignado en la placita _ A una mujer en Toronquey se le apareció desnudito por la ventana, pero encapuchao _ Dijo otro_ La pobre tiene un ataque de nervios.

            Poco a poco se le iban sumando apariciones al encapuchao o el enfocador como lo llamaban otros y lo curioso es que cada cual tenía una descripción diferente del terrorífico personaje y aunque fuese difícil de creer era tanta la paranoia colectiva que se aparecía a las dos de la madrugada asustando a todas mujeres de Chupadero y casi simultáneamente estaba encandilando a las féminas de Pueblo Nuevo. En la Policía llovían las denuncias y las dos patrullitas Toyota no se daban abasto para tantos procedimientos. Incluso se dijo que era caso perdido denunciar porque el individuo era un policía alto y flaco con la cara como un queso que por aquella época entrenaba una brigada juvenil.

            Una muchacha de Curucutí no podía dormir por el calor y al abrir la ventana se encontró de frente con el hombre que la veía con unos ojos enrojecidos detrás de una capucha negra_¡Ese bicho es el diablo! _ Dijo en la bodega del Gallo Andrés_ Me entró un frío por las piernas y no pude ni gritar. A una Mujer en la Trampita y que la hipnotizó y luego la pasó por el filo. A este pueblo si que viene loco_ Concluyó.

            La fiebre por el misterioso encapuchado se fue como vino dejando un montón de anécdotas y hasta una canción navideña compuesta por Jaime Torrealba y sus parranderos de Boca del Negro, pero ningún hecho concreto. Únicamente la sentencia tajante de mi abuela que una mañana afirmó:

 

_ Se acabó la paz de este pueblo. Más nunca dormiremos con las ventanas abiertas.

 













domingo, 1 de junio de 2014


FRIDA KAHLO

La pintora mexicana Frida Kahlo cuya vida genial, trágica y desenfrenada está llena de momentos estelares, episodios dramáticos y pasiones desbocadas que han sido inspiración para un montón de libros y dos películas. Frida, pintaba desde sus entrañas, pasó toda su vida construyendo la imagen de una figura mítica, dueña de sí misma y desafiante. Nació en 1907  en Coyoacán al sureste de la ciudad de México. A los 18 años sufrió un accidente que le cambio la vida. El autobús en que viajaba chocó con un tranvía y su columna vertebral se partió en dos. Este infortunado suceso la obligó a someterse a 35 operaciones durante su existencia y le quitó la posibilidad de tener hijos.

            Luego de su accidente Frida se vuelca en la pintura estableciendo contacto con el muralista Diego Rivera que se convierte en su gran amor y su esposo en dos ocasiones.

Mediante sus obras, Kahlo representaba sus vivencias, anhelos y frustraciones, algunos la relacionaban con el surrealismo, pero ella lo negaba tajantemente aduciendo que sólo pintaba su realidad y su mundo interior.

Esta magnifica artista mexicana falleció el 13 de julio de 1954 y su cuerpo fue velado en el Palacio de Bellas Artes de Ciudad de México, sin embargo su leyenda pervive hoy más que nunca con el paso del tiempo como una de las más extraordinarias y cotizadas pintoras latinoamericanas del siglo XX.




domingo, 18 de mayo de 2014

Alí Primera

 El cantor del pueblo venezolano, nació en Coro, estado Falcón un 31 de octubre de 1942. Luego de la muerte de su padre se traslada con su madre y sus hermanos hasta Punto Fijo. Las dificultades económicas hacen que desempeñe varios oficios fue limpiabotas e incluso boxeador.

Se traslada a Caracas en 1960 y en 1964 se gradúa de bachiller iniciando sus estudios de química en la Universidad Central. Al mismo tiempo comienza a resaltar en los pasillos de la universidad cantando sus propias canciones acompañado de su cuatro.

Utiliza sus cualidades musicales para transmitir sus ideas políticas. Su primer disco titulado Gente de mi tierra es prohibido en Venezuela y a partir de 1973 pone a la venta numerosos trabajos musicales con los que consolida su fama como cantor revolucionario en nuestro país y más allá de las fronteras.

Siempre estuvo vinculado a las luchas de la izquierda latinoamericana y nunca renunció a sus ideas y a su particular visión del mundo transmitida en sus canciones.

El 16 de febrero de 1985 muere en un accidente de transito cuando regresaba a su casa luego de una larga jornada de grabación. Alí Primera supo, como nadie lo ha hecho hasta ahora, interpretar el sentir de las clases populares de nuestro bravo pueblo venezolano. Su música sigue y seguirá vigente mientras existan injusticias y en algún barrio de Venezuela permanezca un rancho con techo de cartón….




sábado, 17 de mayo de 2014

ELEAZAR CASADO



Eleazar Casado fue el más sobresaliente de una generación de sancasmireños de profunda formación intelectual. Nació el 11 de mayo de 1898, hijo de Miguel Zamora Bolívar y de Mercedes Casado. Su padre fue educador, periodista, coronel en varias acciones guerreras y un excelente músico.

            El niño Eleazar estudió sus primeras letras bajo la tutela de su padre y de los maestros Santos Granados y Juan Pablo Echezuría. Su formación fue autodidacta. Se inició muy joven en el mundo de las letras, con solo 21 años fundó junto a su hermano Luís Roberto el periódico Lira y más tarde colaboró con La voz parroquial.

            Ya en 1933 funda junto a su hermano y el poeta Augusto Padrón el recordado periódico La voz de Aragua que estuvo en circulación hasta 1937.
           
            Simultáneamente con la práctica de la literatura se dedica a la enseñanza, a la música y a la política. Como educador se cuenta entre los fundadores de la escuela Francisco Iznardy y como músico fue clarinetista de la banda Padre Castillo.

            Dentro de la política fue un ferviente partidario de los gobiernos de Eleazar López Contreras y de Medina Angarita, concejal y diputado a la Asamblea Legislativa.

            De su pluma surgieron: el poemario “Homenaje a las madres”, “Rasgos históricos y geográficos de San Casimiro”, “Épicas” y “Alas y vuelos”, entre otros.

            El 26 de mayo de 1967 fue homenajeado al darle su nombre a un Centro Social y Cultural que luego de 21 años en 1988 se convirtió en nuestra Casa de la Cultura.

            Sus últimos años los pasó refugiado en su casa natal agobiado por serios quebrantos de salud hasta su fallecimiento el primero de diciembre de 1977.

Don Eleazar dirigiéndose a la concurrencia


domingo, 11 de mayo de 2014

A locha ida y vuelta hasta los corrales






            En las fiestas patronales todo era jolgorio y alegría, la  melancolía del pueblo daba paso a un inusitado bullicio. Faltando pocos días para el 4 de marzo ya las calles estaban adornadas por multicolores guirnaldas de papel de seda traído especialmente para la ocasión por Don Rafael Vargas en La Perseverancia que también se encargaba de traer los cortes de tela con que las mujeres del pueblo, dependiendo de su condición social, iban a confeccionar su traje para estrenar en la ocasión. Las casas eran pintadas por sus dueños y las calles eran desprovistas de maleza, cortadas las barandas para la improvisada manga de coleo y los novillos para tal fin eran recogidos y puestos a pastar en un potrero cercano.  Con varias semanas de anticipación ya habían sido repartidos los programas de las fiestas populares que incluían los bailes, desfiles, toros coleados y otros festines; y por supuesto se había hecho entrega de la programación religiosa con sus repiques de campanas, la misa tempranera y luego la de las diez con sermón y obispo, los bautizos y la procesión en la noche.
La víspera del gran día se veía las filas de personas bajando por el cerro de la Cumaca provenientes del Juajual y por Toronquey venían los de El Negro, El Paraparo y San Rafael. También llegaba la gente de Güiripa, Monte Oscuro, Carutico, Guambra y de más lejos como Cogollal, El Limón y Valle Morín; sin dejar de mencionar a los sancasimireños que partieron a otros lares y regresaban al reencuentro con su tierra. La gente llenaba las pulperías y los botiquines, pero sobre todo el más concurrido era el famoso corredor del Bachaco porque vendía cerveza bien helada enfriada desde el día anterior en panelas de hielo cubiertas con sacos y conchas de café para que no se derritiera. Otras personas se dedicaban a dar vueltas a la plaza observando los bazares de los llamados fiesteros, gente que iba de pueblo en pueblo y de fiesta en fiesta vendiendo sus baratijas. Otros pasaban el día retando al azar en las ruletas, los dados, la lotería de los animalitos o en las peleas de gallos.
Pero aquel año la mayor atracción vino al pueblo en cuatro ruedas y no era carreta. Estaba saliendo la gente de la misa regándose, como siempre, por los alrededores de la plaza cuando apareció por El Peaje procedente de San Sebastián causando la admiración entre toda la multitud que poblaba las calles. Se estacionó frente al corredor del Bachaco y en pocos segundos estaba rodeado de curiosos. Era un aparato impecable con su carrocería de dos tonos, abajo negro y arriba blanco, tan perfecto que el eterno polvo de las carreteras en marzo parecía no haber hecho mella en él y los cauchos parecían recién estrenados.
_ ¡ Que vaina es esa! _ Exclamó un bebedor estrujándose los ojos.
_ Un autobús_ Respondió Carlos D´ Milita, que había visto uno en Caracas.
Del autobús surgió el conductor, se llamaba León Martínez y era hermano del cura de San Sebastián. Caminó hasta El Bachaco y se tomo una cerveza helada sorbo a sorbo mientras observaba con regocijo todo el aspaviento causado por su autobús, pagó en el mostrador y, ascendiendo de nuevo en el vehículo, salió rumbo a la plaza Bolívar cortejado por un montón de muchachitos a toda carrera. Esta vez se estacionó frente a la casa de los Casado y no hubo, ruleta, venta de fritangas o de dulcería que no quedara íngrima y sola porque todos se fueron a observar la recién llegada atracción _ ¡Que sacrilegio, dejaron solo al obispo! _ dijo una señora de velo y mantilla al observar que todos los que rodeaban al prelado lo abandonaron en las escalinatas del templo para correr tras la novedad.
            Al ver tanta admiración el aventurero conductor pensó que existía la posibilidad de hacer un buen negocio. Se abrió paso entre la gente y propuso al borracho Rupertico que, a cambio de unos cuantos litros de aguardiente, le acompañara en su nueva empresa; regresó al vehículo y el popular hombre comenzó a gritar entre la gente:

_ ¡A locha ida y vuelta hasta los corrales!...No se pierda la última maravilla hecha por los americanos!...¡A locha ida y vuelta hasta los corrales!.

            Cuenta mi mamá que el autobús arrancaba por toda la pendiente de la calle Bolívar y llegaba levantando polvo hasta el sitio de Los Anones, hoy Barrio San Antonio, donde cruzaban una pequeña quebrada de aguas cristalinas y se dirigían rumbo a Barrancón para dar la vuelta frente a los corrales donde descansaba el ganado que traían del llano, para retornar por la misma vía a la plaza donde otro grupo de personas esperaban impacientes para subir al desconocido aparato. Fueron muchos los sancasimireños que dejaron los últimos reales dando vueltas y más vueltas en el autobús _ Con ese bicho me hiciste perder más real que en la ruleta_ Le dijo un hombre del campo a su joven mujer y una señora daba gracias a Dios porque su marido gastó el dinero en el “Bicho ese” y se olvidó de la botellita y los gallos.
            Así como llegó se fue, esta vez por la carretera rumbo a Cúa,  dejando tan sólo una nube de polvo y un gran manojo de anécdotas y recuerdos de aquellas fiestas que serían recordadas como las del año en que vino el autobús.